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La promoción de la seguridad y la autonomía en casa cuando hay una persona con Alzheimer

Es bien conocido que el 80% de las personas con Alzheimer conviven y son cuidados por sus familiares y/o cuidadores en su hogar. Las estadísticas apuntan que solo dos de cada diez hogares cumplen con unos requisitos de accesibilidad, movilidad y seguridad que cubran las necesidades reales de la persona1. Además, en cuanto a la prevalencia de caídas en personas mayores, está demostrado que se incrementa cuando éstas presentan deterioro cognitivo, aumentando el riesgo de accidentes y fracturas.

Descompensaciones en la Demencia e Internamientos involuntarios

internamiento involuntario

 

 

Internamientos involuntarios por demencia

En el presente post vamos a tratar un tema tan complejo como es el de los internamientos involuntarios por motivos de descompensación psicopatológica de la demencia tipo Alzheimer.

Se trata de una medida terapéutica, con implicaciones no solo sanitarias, sino también, con connotaciones ético-legales, sociales y familiares, debido a que se realiza en situaciones de gravedad médica y cuando todas las estrategias establecidas en el abordaje de atención a la persona con demencia han sido insuficientes, debido a la complejidad y a las necesidades especiales que requiere restablecer el estado previo de salud.

Alzheimer: fisioterapia y ejercicio físico

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Hoy queremos hablar de los beneficios de la fisioterapia en el tratamiento de la demencia.

Desde el punto de vista terapéutico, la fisioterapia tiene un papel importante a lo largo del proceso de la enfermedad. Si bien es cierto que las demencias no son propiamente una patología del aparato locomotor, la clínica puede ser muy diversa y los síntomas muy variables.

En fases iniciales de la enfermedad, en ocasiones, ya se inician trastornos posturales y en el patrón de la marcha, siendo mayor la necesidad de un abordaje y adaptación del tratamiento en fases moderadas y avanzadas, en las que hay ya presencia de alteración de la marcha con pérdida gradual de la capacidad de mantener el equilibrio, dificultades de coordinación, aumento de sedentarismo y complicaciones propias de la inmovilidad, con mayor dependencia en las actividades de la vida diaria. En estadios severos de la enfermedad se agudizan los signos neurológicos y se observa mayor rigidez, espasticidad e hiperreflexia. Las caídas y fracturas son frecuentes debido al trastorno de la marcha. Se acentúan los trastornos posturales y de la marcha, aumenta el nivel de dependencia en transferencias, se incrementa la rigidez articular, aparecen deformidades y hay tendencia a la postura en flexión.

El síndrome de sobrecarga del cuidador o cuidador “quemado”

El síndrome de sobrecarga del cuidador o síndrome del cuidador quemado

Ante el cambio de la situación de salud de un miembro de la familia y la disminución de su autonomía personal, habitualmente acostumbra a surgir de forma espontánea algún familiar que se hace cargo en mayor medida de la persona, al que denominamos “cuidador principal”, siendo éste el que asume o sobre el que recae la atención y el cuidado de la persona enferma de Alzheimer.

La autonomía de las personas con Alzheimer

Cuando una persona empieza a desarrollar Alzheimer, puede empezar a presentar dificultades para vivir de manera independiente. Aparecen episodios en los que los familiares del afectado pueden detectar dificultades en la administración del dinero, en la conducción de un vehículo o en la capacidad para poder vivir solo/a por parte de la persona que padece deterioro cognitivo.